domingo, 16 de noviembre de 2014

Algo hermoso.

Hoy quería crear algo hermoso, algo que os estremeciese como yo me estremezco al recordar tiempos mejores del futuro, que es pura ficción.

Hoy quería mostraros el frío abismo de las miserias humanas y el dolor, y así recordaros que sois afortunados de existir en un tiempo y un espacio relativamente cómodos.

Hoy quería explicaros que el encanto de una ciudad bonita, con sus inertes piedras bien pulidas y sus aburridos edificios bien dispuestos, en ningún universo ni realidad paralela podrá compararse a la infinita belleza de un ecosistema, donde maravillas orgánicas e inorgánicas conviven en una armonía vertiginosa y perfecta a nivel atómico, molecular, corporal y sensible.

Lástima que los humanos nos empeñemos en destrozarla.

Hoy quería trasladaros a lo más profundo de mí para que vuestras neuronas se bañaran en el mismo líquido incandescente que las mías, para que mis conexiones sinápticas fueran las vuestras.
 

Hoy quería hacer de la biología la más emocionante historia de amor. Quería llevaros a vuestro subconsciente, sacar a flote vuestros sueños inevitables y ambiciones eternas.
 

Hoy quería viajar con vosotros, de la mano de esta prosa, a la química, a la poesía, al cosmos, a lo desconocido, a lo absurdo. Quería dividir el mundo en protones, neutrones, electrones y sentimientos.
Hoy quería crear algo hermoso y regalároslo...
Pero os tendréis que conformar con esto.


viernes, 5 de septiembre de 2014

Verdades, verdades a medias y mentiras.


Todas las palabras que nunca dije no volverán a repetirse, lo juro. El primer día de mi (nueva) vida no queda muy lejos de este momento. ¿Era más feliz antes? Sí. Ahora sé que he estado terriblemente equivocada durante mucho tiempo, pero con el corazón en la palma de las manos: ¿quién no lo ha estado? Mentiras y auto mentiras ocasionan el ruido de fondo que inunda mis oídos. Es lo que conlleva convertirse en una persona (mejor).

El miedo a mí misma, el miedo a vosotros, el miedo al mundo (exterior). Todos esos temores me hacen sudar, chillar. ¿Llorar es para débiles? Mentira, no llorar es de cobardes, de animales. El que llora a cara descubierta es lo suficientemente humano como para demostrar que siente lo que todos sentimos: dolor. El que se aísla es lo suficientemente sabio como para comprender que una de las más desoladoras consecuencias de sufrir es hacer sufrir a los que te rodean, y a la vez es estúpido si eso agranda su pesar, porque una depresión no puede ocultarse (demasiado). Cada uno entiende, o debería entender, la maquinaria de su reloj interior.

Los consejos a veces son dagas para el alma, y lo peor es que las intenciones de quien los da suelen ser buenas. Mis consejos son terriblemente útiles. ¿Es sencillo sopesar las opiniones de los demás además de las propias? ¿O es pedirle demasiado a un cerebro demacrado por la (momentánea) desolación? Desde mi (inexperto) punto de vista, a veces deberíamos escuchar solamente lo que nos tenemos que decir e ignorar lo que piensan los demás.

Esto lo escribo en un (delicado) momento de mi (nueva) vida. Quizás en otra ocasión mi opinión sea distinta, ya que en el pasado no veía lo que veo ahora. Aprender y desaprender van de la mano. Pero, ¿qué importa? Al fin y al cabo, (creo que) estoy completamente segura de que todo es subjetivo.

Soy sincera (a veces), pero existen verdades a medias. Podría ser que todo lo que he dicho sea mentira, pero no es así. (Y es que si algo he aprendido es que hay que saber leer entre líneas para elegir lo que es de fiar y lo que no. Y esto lo digo de corazón.)

- Mentir es inútil.

- (Mentira.)
- Todo depende.