De manera impredicible se aparecen y se desaparecen los momentos de la vida, sin poder evitarlo o provocarlo suceden las cosas de siempre y la monotonía nos invade de nuevo.
Buscamos lo que queremos encontrar y morimos tristes por no hallarlo. Luchamos por aquello que no podemos lograr y lloramos por que no logramos nada. Nos condenamos a una vida de sufrimiento al añadir a la lucha contra la agonía el peso de la desilusión. Nos amargan las personas egoistas que parecen querer nuestra infelicidad.
Todo es la misma mierda de siempre, por mucho que cambiemos siempre falta algo. Siempre hay algo... Ese algo es lo que nos falta y a la vez... Lo que nos sobra.
¿Qué podemos hacer contra nosotros mismos? La avaricia es lo que nos dirige y el orgullo lo que nos ciega. Nos estrellamos por conseguir más, despreciamos la oportunidad de agradecer aquello que tenemos por que intenamos cumplir imposibles propósitos .
Nos dirigen las opiniones sobre nosotros y las palabras, que parecen arder como patatas calientes de mano en mano.
Todo se reduce a la sociedad y su simple mecanismo: dar y recibir, ser atacado y atacar, matar o morir, querer o ser queridos.
Todo se reduce a que no podemos conseguirlo todo por nuestra cuenta: necesitamos sacrificios por parte de los demás.
El problema es que los objetivos chocan y se rompen, dejando ese inmenso vacío de desilusión dentro de nosotros.
¡Que ser feliz no tiene que ser como imaginas! ¡Que vivir contento se reduce a tu actitud hacia las circunstancias que te rodean!
Si algo a tu alrededor te supera y no puedes afrontarlo, ¿No te das cuenta que darte calamones contra el bloque de problemas no hace más que conmocionar tu podrido cerebro?
No podemos reducir esta vida a una lucha continua y constante. No podemos tomarnos tan en serio esta broma sin sentido llamada vida, pues en los tiempos que corren, no estamos para comernos el coco precisamente.
A veces, el simple hecho de SENTIR es todo lo que se necesita.
Encerrarse en la prisión mental de la decepción solo nos aleja de nuestro verdadero objetivo.
Si lo que queremos es reir, pues... ¡Vamos a reir!
Mira a tu alrededor y dime que miento al decir que eres afortunado por el simple echo de estar aquí.
A veces, hay que hacer algo y disfrutarlo por que tienes ganas de disfrutar. Hay que disfrutar de lo que sea, tomarse todo como un premio, convertir la más seria de las charlas en un circo.
La filosofía del que quiere ser feliz: la filosofía del ríe cuando puedas, llora cuando lo necesites.
¡Lucha! ¡Lucha por ti! Pero luchar por ti, no es dejarse la piel contra la carretera, pues al primero al que le haces daño es a ti mismo.
A veces la más pérfida queja puede reducirse a una simple palabreja como otra. A veces todo es más facil de lo que parece.
¿La vida te da la espalda? ¡Pues vamos a olvidarnos de esa zorra por un momento!
Se positivo y, sobre todo te exijas tanto, pues acabaras por morir por dentro.

2 comentarios:
Mente prodigiosa :)
me conoces suficiente como para saber que nada de eso jajaja te quieroª <3
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