lunes, 23 de abril de 2012

Marionetas.


Boom, golpe.
Boom, golpe.

Me tratan como a basura. Quiero demostrar que no soy de nadie, pero es mentira: soy de todos menos de mi misma. Me maltratan ,pues a nadie le importa ni mi parecer ni mis sentimientos oprimidos: son amos de mi ser y de mi propia alma también. Me manejan y me hacen parecer todas esas cosas que detesto parecer con el simple objetivo de divertirse viendo bailar a un payaso.

Y me siento sola aquí, delante de todas estas carcasas vacías de libertad y sentimiento humano que ,como yo, son manejadas por fuerzas superiores a las que nosotras, las marionetas, podríamos imaginar.

Un pie, después el otro.
Un pie, después el otro.

No se ni lo que hago ya, pero me han convertido en una maquina que ejecuta movimientos sin sentir ambición ni emoción por nada. No siento ni padezco, pues mi usual despliegue de medios se ha convertido de sopetón en una sarta de actos repetitivos y secos, que hacen que el público grite mi nombre. ¡No me interesan vuestros aplausos ni vuestras habladurías, malditos mentirosos, pues a la hora de la verdad nadie vendrá a darme los buenos días; pues a la hora de la verdad estaré sola y a nadie le importará ni mi muerte ni mi vida; pues este mundo olvidará todo lo que de mi era brillante cuando cometa mi primer desliz; pues a nadie le importa la persona que esta detrás del entretenimiento!

 Me han deshecho en jirones el alma, que llora mientras sangra al otro lado de mi cráneo. La sangre me palpita en las orejas y no oigo nada salvo el grito de una pequeña luchadora que lucha como siempre por destacar ante las adversidades. La luchadora fracasa y se derrumba, perdiendo el conocimiento. Recito... Digo, canto ... ¡Ya no se ni lo que hago para divertir a la plebe! Mientras esa muchacha que cada vez siento más lejos hace de bufón, lo poquito que queda de mí murmura sus últimos versos...

Me convertiré en un muñeco,
pues mi amo lo ha querido.
Tendré todo lo que quiera
menos consciencia o sentido,
pues me han lavado con piedra
dolor y rabia la médula


¡Vagaré por las oscuras
mentes sin ideas claras
de mis drogados oyentes
que aplauden por no hacer nada!
No quedaré en la memoria
no tendré yo más que pena...
¡Creo que esta es la condena
por no querer ser igual!

Y ahora ya no soy yo nada,
no soy siquiera animal.
No tengo a mano mis armas:
Soy una simple mortal

Me quitaron lo único que tenía:
la razón.
Y ahora muerta, crucificada ante esta orda enfurecida
espero vacía a que empiece
la función.

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