miércoles, 18 de julio de 2012

Navidad

Espiritu Navideno

Gritos dando tumbos por las aceras. Cadáveres de fantasmas, asesinados por ilusiones de pequeños ilusionistas. Juguetes rotos jugando con el cielo. Lunas llenas en forma de C. Maquiavélicas sombras del pasado, danzando alrededor de la mesa en noche buena. Sabores, olores y sonidos del pasado conviviendo con el presente y creando música agridulce. Cantos a un dios cantados por no creyentes. Manos entrelazadas, pegadas con cola blanca. Engaño mezclado con cariño: papa Noel y sus secuaces, regalos obligados, palabras de amor, precio de palabras y objetos.

Obligación social. Libertad espiritual y esclavitud física. Mentira y verdad siendo hipócritas entre sí. Polución en el aire limpio de la ciudad. Distracciones navideñas y actos depravados ocultos por el revuelo. Manipulación: comprar, beber, comer, querer porque no hay más remedio. Felicidad, tristeza, agobio, rabia y mucha melancolía en los copos de una bola de cristal con un pino pegado al suelo que un tal diciembre agita. Salsas sabrosas que ocultan sabores odiosos y viceversa. Muertes y resurrecciones momentáneas controladas por la imaginación.

Bondad y maldad compartiendo opiniones junto al calor de la chimenea. Frío congelando agua hirviendo y viceversa.  Comer, rezar, amar. Sufrir, recordar, soñar. Matar y morir. Revivir y vivir. Convivir y pelearse de la mano caminan. Acabar y empezar no pueden estar separados.  Perecer implica renacer. Ver algo implica siempre no ver otra cosa. Tenerlo todo no es posible, pero sentirlo todo sí: cuando cantas con el alma en compañía, cuando te atragantas en la quinta uva, cuando miras al universo a los ojos, cuando ríes sin buscar razón. Descubrir problemas y no soluciones o soluciones a ningún problema.  Buscarse a uno mismo, encontrarse y cambiar para volver a perderse.

Navidad, sentirse algo más que un objeto una vez al año pero serlo más que nunca.


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