lunes, 16 de julio de 2012

16/07/12


Gracias.

A veces pierdo el norte porque estoy rodeada de imanes, a veces no soy capaz de mantenerme en pie porque llevo patines para ir más deprisa, a veces siento demasiado y pienso poco, a veces confundo hasta lo más inconfundible, a veces me veo el problema en lugar de la solución.
Siempre necesito lo que no acepto: ayuda. En lugar de pedirla, la evito por culpa del orgullo: o lo hago yo sola o no lo hago. Me exijo demasiado, me pido más de lo que puedo otorgarme, y la ironía me devuelve la pelota: exigirme demasiado es justo lo que me hace desmotivarme y no dar el cien por cien.

En los momentos en los que me siento más sola acompañada que sin nadie, necesito más que nunca a alguien como tú: un simple gesto de preocupación, una sonrisa torcida, una conversación tan absurda como necesaria.

Lo he descubierto, necesito escuchar para poder salir de mi mundo y entrar en el común. Así que, hoy, en lugar de sentirme desengañada, me siento llena de gratitud. De lejos, se ve que mi mundo es sombrío, hostil, peligroso. Aun así, tú quieres formar parte de él, conocerlo, conocerme.

Tú, cualquier ser humano que haya mostrado algo de interés en conocerme y formar parte de este teatro de cadáveres en el que actúo: mil gracias por hacer la trama algo más amena.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, Soy la piedra con la que muchos tropiezan...
Me apeteci decirte que muchas veces me paro a leerte, me pierdo en tus textos... me siento identificada con muchas cosas de las que escribes, me siento mejor, me aclaras las ideas, otras no tanto y me las lias jaja
pero, sobre todo: me siento orgullosa de ti.

MaríaMontero dijo...

Hola y gracias, pero puedes identificarte por favor? Me gustaría saber quien osa perturbar mi blog jejeje