Gracias.
A veces pierdo el norte porque estoy rodeada de imanes, a
veces no soy capaz de mantenerme en pie porque llevo patines para ir más
deprisa, a veces siento demasiado y pienso poco, a veces confundo hasta lo más
inconfundible, a veces me veo el problema en lugar de la solución.
Siempre necesito lo que no acepto: ayuda. En lugar de
pedirla, la evito por culpa del orgullo: o lo hago yo sola o no lo hago. Me
exijo demasiado, me pido más de lo que puedo otorgarme, y la ironía me devuelve
la pelota: exigirme demasiado es justo lo que me hace desmotivarme y no dar el
cien por cien.
En los momentos en los que me siento más sola acompañada que
sin nadie, necesito más que nunca a alguien como tú: un simple gesto de
preocupación, una sonrisa torcida, una conversación tan absurda como necesaria.
Lo he descubierto, necesito escuchar para poder salir de mi
mundo y entrar en el común. Así que, hoy, en lugar de sentirme desengañada, me
siento llena de gratitud. De lejos, se ve que mi mundo es sombrío, hostil,
peligroso. Aun así, tú quieres formar parte de él, conocerlo, conocerme.
Tú, cualquier ser humano que haya mostrado algo de interés
en conocerme y formar parte de este teatro de cadáveres en el que actúo: mil
gracias por hacer la trama algo más amena.
2 comentarios:
Hola, Soy la piedra con la que muchos tropiezan...
Me apeteci decirte que muchas veces me paro a leerte, me pierdo en tus textos... me siento identificada con muchas cosas de las que escribes, me siento mejor, me aclaras las ideas, otras no tanto y me las lias jaja
pero, sobre todo: me siento orgullosa de ti.
Hola y gracias, pero puedes identificarte por favor? Me gustaría saber quien osa perturbar mi blog jejeje
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