lunes, 13 de agosto de 2012

Películas Disney





¿Alguien ha superado la muerte de Mufasa?

Yo no puedo soportar recordar esa escena que, por desgracia, es más real que ficticia: el odio triunfa una vez más y la nobleza se marchita con su veneno. Mufasa me enseño que el rencor es la peor enfermedad, que el deber debe ser cumplido con una sonrisa de oreja a oreja, que la vida es tan maravillosa como hostil, que querer significa luchar por la felicidad de los tuyos. Mufasa me enseño a distinguir entre lo correcto e incorrecto, entre lo que se quiere hacer y lo que se puede hacer, entre la responsabilidad y el sacrificio, entre la dignidad y el orgullo.

Adoro las películas Disney porque nunca jamás dejas de crecer viéndolas: pequeños y mayores encuentran mensajes que llevarán colgados del cuello como amuletos, que nunca pasaran de fecha. Las metáforas que en ellas se encuentran manchan el alma como la tinta los vestidos de gala, y quedan, sin remedio, marcados en ella para siempre.

La cenicienta me enseño que las princesas no son las hijas de los reyes, es decir, que los héroes no siempre llevan capa.

Aladín me enseño que la magia más poderosa se encuentra en los lazos de amistad, y que estos unen corazón y corazón.

Blancanieves me enseño que la belleza más pura y envidiable no se encuentra en el rostro o en la piel.

Hércules me enseño que el valor es la más poderosa de las fuerzas, el más fuerte músculo.

Peter Pan me enseño que la infancia es el mayor de los regalos y que nunca se llega a crecer del todo.

La dama y el vagabundo me enseño a distinguir el amor y el interés, y a luchar por que el primero 
venza al segundo.

Los aristogatos me enseño que el más pobre de los vagabundos puede ser más elegante que el más remunerado ricachón.

Hermano oso me enseño que la naturaleza forma parte de nosotros y que, si tenemos respeto por nosotros mismos, tenemos que adorarla y cuidarla.

El concepto más importante en las películas Disney que el amor siempre está por encima del odio aunque no siempre este gane. ¿Empalagoso? ¿Clásico? ¿Redundante quizás? Personas sabias e inteligentes, maduras y cultas no llegan a asimilarlo. Nunca está de más repetirlo.




No hay comentarios: