Corre bien lejos por que viene a por ti, a tumbar a
tus sonrisas con cloroformo barato: es su método para alimentarse de tu
tristeza.
Huye lo más rápido que
puedas, no intentes enfrentarte a él, pues te vencerá: dispone de más
armas que tú y tiene la sangre congelada por el frío del desamparo.
Si te alcanza no podrás
escapar porque sabe controlarte: forma parte de ti, está presente en cada
momento de debilidad, en cada complejo reluciente en el espejo, en cada
complicación que la vida te regala, en cada error cometido, en cada obstáculo
en la senda. Domina a los hombres para hacerlos sufrir y pelear, así consigue
seguir viviendo.
Existe por culpa del vacío
hiriente de la soledad, de la envidia, de la desidia, de la desilusión y la
mentira. Existe porque es un instrumento útil hoy en día, porque los hombres
han comenzado a necesitarlo.
¿Cómo acabar con nuestro
aliado más fiel, el cual nunca nos traiciona ni defrauda? ¿Cómo hacerlo
desaparecer si, entonces, moriríamos con él?
Él sabe dónde vas y porque, él
sabe cómo hacerte alérgico a tu comida favorita, él difumina en el horizonte tu
esperanza y colorea tu retina con oscuridad. Él consume tus sentidos, te deja
sin más recurso que tu propia agonía, secuestra tus virtudes y las maquilla de
defectos antes de llevarlas a casa.
Su peor enemigo ya está tan
solo y asustado que se oculta en mensajes subliminales tales como sonrisas y
regalos, lujos exportados del más lejano país. Le teme tanto que, en cuanto
aparece, él se marcha rápidamente y no echa la vista hacia atrás. Por
desgracia, su enemigo, aun siendo más poderoso que él, tiene la famosa virtud
de la honradez, la cual le impide utilizar todo su potencial.
Pesimismo acecha a todas horas, escondido en las quejas, las decepciones, los problemas,
los llantos, el dolor… Optimismo lo ahuyenta, así que…
SonríeJ.
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