¿Qué haríamos sin los sueños? Sucumbiríamos a la autodestrucción,
la rutina se haría un abrigo de piel con nuestro cadáver, las noches estarían
vacías, las luces parecerían apagadas. Los sueños son nuestra estrella fugaz,
nuestro guía invisible. Allá donde vayas y hagas lo que hagas, lo harás por un
deseo, por algo que una vez soñaste y ahora no puedes ignorar.
Si tratan de hacerte creer que no es posible hacer tus
sueños realidad, sueña que desaparecen y haz realidad ese sueño. Deshazte de
todo aquello que se interponga en tu camino con la suavidad más absoluta y
sigue adelante, bailando al son de un vals esperanzador. Cuando sepas qué
hacer, simplemente hazlo al ritmo del momento.
Acompaña a las golondrinas en su viaje eterno, peregrina, muévete.
Disfruta como un niño, siente como un profesional. La vida esta para soñar, los
sueños están para vivirlos. Las pesadillas están para aprender.
El corazón late, la
mente piensa, las piernas caminan, los brazos abrazan, las manos sujetan, los
labios besan. Sueña por las noches, por el día construye el sueño
de tu vida.
Pues, ¿Qué somos, más que ilusiones? ¿Acaso somos más que efímeros espíritus? ¿Acaso viviremos para siempre?
No somos más que barquitos de papel en un mar de lava. Somos materia orgánica.
Somos huesos, músculos y vísceras. Lo único que hay de especial en nosotros es
imaginario. Es un sueño.
Sin sueños, ¿Qué somos?

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