miércoles, 2 de julio de 2014

La inspiración

Inspiración es la musa que empuja al artista a serlo y, curiosamente, también es una fase de la respiración. La inspiración es fundamental para la vida del arte o de cualquier otro ser vivo. La inspiración es automática y consiste en obtener del espacio aire o ideas. Por desgracia estas últimas son muy escasas, sobre todo en ambientes en los que la existencia del ser humano la protagonizan sus instintos y su estupidez.

Imaginemos que la inspiración es una dama: es sutil, es silenciosa, es una joven discreta que pasea por tu ciudad, cuya deslumbrante belleza es eclipsada por niñatas embutidas en leopardo, con la cabeza envasada al vacío y las hormonas a flor de piel. Es esa chica que todos los hombres quieren, pero pocos buscan. Es esa en la que nadie se fija por su perfil de cristal, forjado por su inteligencia y timidez, que la hace invisible a los ojos de los carroñeros.

A veces la inspiración llega a la vida de un caballero, o un artista, y se instala a vivir en su casa, o su mente, dejando sus muebles, o sus obras, impregnados de un olor particular, dulce y exótico. Cuando el artista conoce la inspiración, solo tiene ojos para ella. Y la cuida, y la besa, y le hace el amor cada noche, y le pide matrimonio, y la lleva a sitios caros, y le da lo que le pide, y le ruega que jamás se marche... Pero finalmente ella le abandona, porque sabe que pierde el tiempo disfrutando de solamente un amante, observando el mundo desde una única perspectiva…

El artista queda perdido, roto, desengañado. El artista muere de celos cada vez que otro conoce la inspiración y queda aliviado cuando alguien la pierde. El artista experimenta para recuperarla: prueba nuevas técnicas, niega certezas y repite fallos, olvida, sufre, aprende, se moderniza o vuelve a tiempos pasados, copia obras de otros, se comunica con espíritus, busca vida en otro planeta… ¡Y todo por ella! ¡Por volver a rozar la calidez de su rostro, por llegar al clímax, por sacar de lo más profundo de su alma sentimientos, realidades, ficción!


Y la inspiración contamina el mundo de tal manera que lo hace hermoso y horrendo a la vez, triste y desesperado pero alegre y esperanzado. La inspiración es el motor de todo lo que conocemos, y no hay manera de negar que, sin ella, no hay luz que ilumine la senda del conocimiento, no hay posibilidad de avanzar, no hay errores ni certeza, no hay palabras, no hay filosofía, no hay más que corrientes, inercia y monotonía.

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